Cuando en cabina no existían las bandejas desplegables de los Airbus.... 
Cuando en las tertulias aeronáuticas se discute acerca del sexo de los ángeles (en el caso concreto de los cielos entre si es mejor un Boeing o un Airbus), a los aeroplanos de los ingenieros europeos de Toulouse (también conocidos por los talibanes de Seattle como "plasticbuses") les llueven los palos hasta en la forma en la que calientan el café y los sandwiches. Metidos en discusión, es ya tradicional como demoledor contraataque dialéctico nombrar la "bandeja plegable" del avión auropeo.
Sustituir los tradicionales cuernos por el Sidestick supuso como afecto colateral poder disponer de una bandeja plegable a los piés del piloto donde colocar cómodamente la bandeja de comida, poder aporrear los dedos en ella para entretenerse en las rutas trasatlánticas, o bien un lugar donde desplegar más comodamente la cartografía. Y es que el despliege de los mapas en cabina, históricamente, ha sido siempre una tarea bastante problemática, ya que las cabinas no dan lugar a mucho más espacio del imprescindible.












